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Consorte Sangriento

domingo, 11 de agosto de 2013.
Aquí les traigo un nuevo relato, espero que sea de su agrado y me comenten sus impresiones, que ya saben que aprecio mucho la opinión de quienes me brindan un poco de su tiempo.

¡Saludos y nos leemos muy pronto!



Consorte Sangriento


«Necesito… lo necesito una vez más» se dijo para sí, soportando el aliento fétido del hombre que en esos momentos la manoseaba sin mesura alguna. El olor a alcohol era insoportable, aunque no tanto como aquellos asquerosos dedos que se introducían cada vez más hacia el vientre, acariciando bruscamente los muslos de la chica y con intenciones plenas de tocar su intimidad. Con un movimiento de sus caderas lo obligó a salir de la cavidad entre la falda y su piel, sonriendo seductoramente cuando él la miró desconcertado.
—Vamos, entremos de una vez—le susurró, al tiempo que introducía la llave en el picaporte. 
—Así que no puedes esperar—dijo él, sonriendo. 
Una oscuridad perenne los envolvió a ambos, lo mismo que un asqueroso y pútrido olor a descomposición. El sujeto se tapo la nariz, tosiendo al sentir que sus pulmones se congestionaban con el olor nauseabundo que desprendían las paredes de aquella negrura, intentando contener el vómito. 
—Ahora enciendo las luces—cantó al chica, sin siquiera notar el terrible aroma.
—Parece que tienes algo descompuesto. ¿Carne de puerco, quizás? 
—Muy cerca pero no es de puerco—le respondió la voz de la joven perdida entre las sombras. Él volteó en dirección a ella, sin hallarla. —En realidad es carne humana. 
El pobre hombre ni siquiera tuvo tiempo de responder nada, puesto que en seguida sintió un metal frío y duro chocando contra su cráneo. Antes de desplomarse en el suelo, pudo escuchar el tronido de sus huesos nasales, y sentir el espeso y caliente líquido surcando por su frente. 
La voluptuosa mujer no se dio a esperar. Cogió al hombre de la camisa y lo arrastró al interior de un pasillo. Los vertiginosos tacones negros resonaban en la estancia, interrumpidos por el jadeo de la chica que al verse frente a una puerta sonrió para si, sintiendo que el corazón le palpitaba desenfrenadamente. Antes de entrar, jaló un poco el cuello del polo negro que le cubría el cuerpo, acalorada. Se acomodó los mechones rebeldes de cabello y penetró en la estancia. 
—Ya llegué—dijo, canturreando. —Ya te doy tu cena.
Rápidamente comenzó a desprender la ropa del hombre inconsciente. Al poco tiempo, justo cuando la quitaba la ultima prenda al desdichado, sintió en su espalda una presencia cálida, resoplando sobre su lóbulo izquierdo. La joven emitió un gemido de placer que no pretendía ocultar nada, y cerrando los ojos permitió que un par de dedos arrugados se introdujeran en el cuello del polo, dejando la carne de su cuello al descubierto, exclamando un  «Oh, si» al sentir esa lengua húmeda y bífida recorriendo su piel, al tiempo que una mano larga y sonrosada oprimiera uno de sus turgentes pechos. En un segundo se dio la vuelta. Ante ella estaba él. Un ser de dos metros de largo que la cargó entre sus brazos arrugados, recostándola sobre la cama, único mobiliario de la estancia. La chica lo observó de pies a cabeza, sintiendo que su fuego incrementaba desesperadamente dentro de ella. El ser erguido ante el viejo colchón estaba completamente desnudo, y sin 
masterphreak:

Anxiety ~ Peterio
saber como, se acercó a ella, encontrando el camino hasta su pelvis. Sin saber como, ya que el rostro carecía de ojos y nariz, únicamente una boca redondeada cuya lengua bífida y larga se asomaba vulgarmente para lamer los suculentos muslos. Ni siquiera se tomó el tiempo de bajar las medias que cubrían solo la mitad de sus piernas. La joven no le permitió actuar, pues al instante tomó entre sus pequeñas manitas el miembro grueso, erguido y arrugado para introducirlo en su feminidad. La bestia se estremeció de placer, emitiendo un quejido gutural, mezclado con el éxtasis de la chica que lo mojaba por completo, acariciando la piel sonrosada y lampiña de su amante secreto. 
Danzando desenfrenadamente sobre el viejo armatoste que rechinaba descontroladamente al compás de los violentos arranques apasionados. Sin percatarse de que el hombre que ahora se encontraba desnudo, aún con la herida sangrante en su cabeza despertaba silenciosamente, preguntándose en donde estaba. Confundido, intentando recobrar por completo la movilidad de su cuerpo, adolorido y sin sospechar lo que vendría a continuación. Al incorporar la cara y aguzar la vista entre la penumbra, pudo observar dos figuras que se revolcaban sin mesura en la cama, sus gritos de placer llenaban la atmósfera y perforaban el mutis del silencio que el hombre deseaba poder seguir manteniendo. Solo pudo reconocer un par de hombros delgadísimos y asquerosamente arrugados que sostenían una cabeza calva que se movía de un lado a otro. Intentando no hacer ruido, incorporándose para esperar el momento oportuno y salir por piernas de ahí, no dejaba de observar esa cabeza, como si le viniera la vida en ello. 
No obstante, un par de grotescos y grandes ojos se abrieron de par en par sobre la espalda. La criatura se dio la vuelta presurosamente haciendo que el hombre cayera de bruces al suelo exclamando un grito aterrador al observar la horripilante cara. La chica se incorporó, y sus enormes senos rebotaron cuando dio un salto al suelo, arrojándose contra él. 
No logró oponer resistencia a tiempo, y en un segundo tuvo a la alocada chica sobre él, prensándolo con sus brazos y piernas, intentando morder su oreja derecha. No tuvo más remedio que azotarla contra la pared, más la chica parecía un animal rabioso, una maldita sanguijuela que no podía quitarse de encima. Gritando como una demente en su oído, mientras que la horrenda visión del monstruo que se aproximaba a ellos le ponía el corazón desbocado. Si tenía que escapar de alguien sería de ese ser asquerosamente horrible. 
La repugnante criatura lo tomó del cuello, apretando con vigor. La yema de sus dedos medios tocaba el pulgar enroscado en el cuello del tipo que chillaba por su vida. Sus lágrimas arrancaron una sonrisa a los regordetes labios de la joven que se colocó frente a ellos. 
El hombre observaba aquel rostro sin ojos ni nariz, asqueado por el aliento a carne podrida que emanaba de su boca abierta, sintiendo que no podría seguir soportando la terrible presión en su cabeza. Más, le resultaba imposible hacer algo por salvar su vida, no era capaz de intentar desclavarse esos huesudos y húmedos dedos que parecían querer encarnarse en su piel.
La chica desapareció de su visión, inclinándose para buscar algo entre las ropas que ambos habían arrojado al suelo en medio de su entrega carnal. Mientras que, mirando al ser que lo tenía sujeto, intentaba emitir una súplica para el perdón de su vida. Aunque sabía de sobra que aquel era su final. 
La plegada cara abrió la boca, gritándole en la cara. Y aquel rugido que no se parecía a nada que hubiera escuchado con anterioridad penetró en su organismo, removiendo cada partícula de su ser. 
La chica se incorporó de pronto, sonriendo con una expresión infantil en el rostro, mostrando con un gesto aniñado la daga que sostenía entre sus dedos. 
—Q-que… ¿Qué van a hacer? —musitó, sus palabras apenas eran audibles y brotaban brutas de entre sus labios. 
— ¡Calla! —exclamó el ser que lo apresaba, soltando una bofetada que lo tumbó al suelo.
La chica dejó escapar una carcajada, saltando hacia él como una niña inocente, tarareando una canción de cuna. Se arrodilló para tomarlo de los cabellos y sin dudarlo si quiera le clavó el afilado puñal en el hombro, haciendo un poco de esfuerzo para que la daga atravesara la piel tensa de la cual escurrieron varios hilillos de sangre tan espesos y veloces. La criatura se acercó a la herida, gozosa de observar el líquido espeso que brilló ante la poca luz que penetraba en la estancia bajo la puerta. Volvió a tomarlo por el cuello y lo elevó apenas con un atisbo de fuerza por encima de su cabeza. La chica tenía el vientre y el sexo de su víctima ante sus ojos y, después de acariciar el flácido miembro y jalonear un poco la vellosidad del hombre, arrastró la punta de la daga en el vientre abultado, el hombre apretó los ojos, temblando de pavor y apenas pudiendo hacer llegar un poco de aire a sus pulmones. 
La sangre de su herida en el hombro cubría todo su flanco izquierdo, y la joven aprovechó aquella pequeña fuentecilla para sacar la lengua y degustar la sangre que acariciaba la piel. Volviendo a elevar su arma por encima de la cabeza. Tomó entre sus manos la masculinidad del hombre que intentó retorcerse. Y con de solo y preciso corte, arrancó de su cuerpo el sexo que cayó al suelo emitiendo un sonido viscoso. El hombre exclamó un terrible grito de dolor que fue ahogado por el apretón que la bestia infringió en su cuello, mostrando sus amarillentos y chuecos dientes. Lo atrajo hacia sí, abriendo la boca para recibirlo, primero mordió la nariz aguileña del hombre que se debatió en sus manos, pataleando como un pequeño crío, llorando desesperadamente. Después, de su maduro rostro desaparecieron los labios que el monstruo engulló con rapidez, y luego lo hicieron las mejillas. El hombre aún permanecía con vida, sin poder soportar los horrores que sentía en la piel desgarrada. Sintiendo que la sangre chorreaba por todo su indefenso cuerpo.
La chica aún desnuda, se había arrodillado en el suelo con las palmas sobre la superficie fría, lamiendo el miembro que ella misma había cercenado, tal y como lo haría un perro hambriento al que le han servido al fin su comida. Introduciendo en su boca la fresca pieza de carne cubierta por una gruesa capa de sangre espesa. 
Poco antes de terminar con su delicioso y macabro festín, la chica se levantó, limpiando la sangre reseca de su rostro con el dorso de su mano pálida. 
Su maloliente amante aún no terminaba de cenar, así que sin hacer el menor ruido se acercó a la puerta y salió al comprobar que el hombre había muerto finalmente. 
Caminó hasta el sofá de la estancia y encendió una pequeña lámpara. 
Acercó la daga que aún tenía en la mano hacia su abdomen. Con la luz encendida podía observarse con total claridad el cuerpo de la chica, rajada por doquier. Los muslos, los pechos, el vientre e incluso la entrepierna y el cuello ostentaban marcas rojizas y profundas. 
Echándose la cabellera hacia atrás, buscó un lugar en su cuerpo aún sano, lo halló cerca de su vientre y con la daga rasgó la que antaño había sido una piel perfecta, lozana y blanca, haciendo un pequeño aunque profundo corte que dejó escapar unos cuantos hilillos de sangre, haciendo que ella cerrara los ojos para degustar de la sensación. 
Al abrir los ojos y observarse en el espejo que tenía a un lado se sorprendió de observar una vez más aquellas rojas y horribles protuberancias en su espalda, los últimos vestigios de su antigua naturaleza. Y haciendo una mueca de hastío se encogió de hombros. Esas alas jamás la habían llevado tan alto como su oscuro y bizarro amante, no importaba que hubiese tenido que descender a la entrañas mismas del infierno, lo que degustaba ahora, su desquiciante y torcido placer la llenaba por completo. 
Y observando una vez más la rajada que ella misma se había hecho en el cuerpo sonrió para sí.
«Uno más…»

9 Comentarios:

Javier Barba dijo...

Fantástico como siempre

Sandra Ferrate dijo...

Es muy bueno, me ha gustado mucho :)

Kramer dijo...

Excelente, Nina! Un relato realmente exquisito.
Te felicito ;)

Saludos!

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Fantástico, macabro al cien por cien.
Me gustó mucho.
¡Saludos!

Ross Stoner dijo...

Esta muy bueno...

Ninfa Celtica dijo...

Querida amiga, tengo un nudo en la garganta que no me permite ni hablar, ni pensar, ni escribir... me ha encantado, me provoco tantas emociones que aun las tengo revueltas y atoradas... creo que después de todo has vuelto a sorprenderme...
me encanta ese misterio tan oscuro que transmites... motiva a mi Ninfa interna y pura a volverse toda una mujer de secretos oscuros... tal vez por eso mi otro yo (Leonora en mi otro blog: entre sombras)surgió creo que en parte debo las gracias a tus magníficos relatos el poder crear otra historia y otro personaje...
de verdad gracias por ser parte de mi vida en versos...
Un beso...

Ninfa Celtica

Nina Benedetta dijo...

Gracias a todos por compartirme sus opiniones chicos, me alegra muchísimo que la historia haya sido de su agrado, pronto nuevo relato ^^

Saluditos y mil gracias!! ^^

Mike angel's de Sade dijo...

ecxelente felicitaciones de mi parte...

Nina Benedetta dijo...

Gracias Mike. Que gusto que pasaras a visitarme!!! ^^

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